A día de hoy se dispone de una variedad de suministros para alimentar la energía en el hogar. No obstante, no todos se adaptan a las necesidades de todos los hogares, pues las características de los inmuebles y los usos que se le otorga a los espacios no siempre son los mismos en cada casa. En tal caso, el objetivo de los usuarios consiste en lograr la eficiencia energética, un concepto que pretende una doble vertiente que beneficia a la población mundial, ya que por un lado se logra un ecosistema más sano y sostenible al tiempo que los hogares experimentan un ahorro en las facturas eléctricas.

Las ventajas y desventajas del autoconsumo para la vivienda

Con tal de que esta crisis climática irreversible no cree más daños al Co2, las autoridades europeas han establecido una serie de medidas para impulsar las energías renovables entre los sistemas eléctricos para la vivienda. Es en este punto donde nace el autoconsumo, una práctica en la que el propietario de un inmueble es el propio productor del suministro energético. Mediante el uso de unas placas solares, que recogen la radiación solar para transformarlo en consumo eléctrico, las casas pueden gozar de una fuente gratuita, inagotable y que procede de la naturaleza que les va a ofrecer un ahorro considerable de dinero.

Entre sus puntos más destacables supone el ahorro que se experimenta a largo plazo, ya que el 70 % del combustible que genera procede de las fuentes renovables, por lo que se reduce hasta en un 60 % el gasto eléctrico mensual. La inversión se recupera poco a poco y a medio y largo plazo. 

No obstante, cabe destacar que, en ocasiones, las energías renovables pueden suponer un desembolso inicial demasiado elevado para el bolsillo medio. Pese a que su precio en el mercado se está regulando cada vez, y los gobierno autonómicos destinan cada vez mayor presupuesto para ofrecer ayudas y bonificaciones a las instalaciones fotovoltaicas, no siempre suponen la solución más rentable a nivel económico.

Ventajas y desventajas del gas butano

El precio bombona butano, un tipo de gas que forma parte de la familia de los licuados, ronda los 13 euros aproximadamente y su vida media oscila en dos meses. Su empleo es ideal para las zonas rurales en donde el suministro de gas natural no es capaz de llegar. Por eso su uso se encuentra tan extendido por los hogares en España. 

Entre sus ventajas, destaca que el usuario controla lo que consume, puesto que las bombonas se venden con una cantidad fija e invariable. Su precio se regula en función del valor en el mercado y no requiere de instalaciones costosas ni mantenimientos cada cierto periodo de tiempo.

No obstante, entre sus efectos más nocivos se encuentra que no es adecuado para lugares fríos, puesto que no es capaz de soportar temperaturas que bajen de los cero grados. Otro de sus puntos flacos es que, al nivel del autoconsumo, que sí que es capaz de adaptarse a zonas frías, es más contaminante.

Como bien se ha señalado anteriormente, todo depende de las características de la casa, la distribución de los espacios, además de su uso. Puede que en una residencia vacacional o en la que tan solo se habita por unas semanas o meses, no se rentabilice la inversión que se ha realizado y puede que otras fuentes alternativas sean más adecuadas para estos casos.

Hemos de tener en cuenta que los sistemas de energía renovable son lo más eficientes en el mercado porque contaminan menos para ofrecer el mismo servicio que otras fuentes como el gas natural, el propano o el butano, que nacen del petróleo. La relación calidad-precio juega un papel esencial en el análisis de las instalaciones para establecer el suministro en el hogar.

Diferencia entre el butano y el autoconsumo para una vivienda

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