El autoconsumo es una práctica que cada vez coge más fuerza en un presente preocupado por las alternativas energéticas que se pueden ofrecer en el mercado para mitigar los daños irreversibles que ha causado la sobreexplotación de combustibles contaminantes como el petróleo y materiales como los plásticos. En este sentido, las autoridades europeas, en un intento por solidarse con la causa, impulsan las instalaciones de energía renovables con el objetivo de expandir sus beneficios. Se trata de un propósito a alcanzar en las agendas políticas.

Por esta razón, en España se ofrecen ayudas para financiar las estaciones fotovoltaicas y térmicas en el hogar que pueden ir desde los 3.000 euros a los 5.000, dependiendo de la gestión de presupuestos que cada Comunidad Autónoma destine a la importancia de estas instalaciones. Se entiende, pues, que el precio inicial conlleva un desembolso más elevado que si se compara con otro tipo de productos que dispone el mercado. No obstante, se trata de verlos como una inversión que, a medio plazo, se irá recuperando el desembolso.

En el sector de las energías renovables destacan dos tecnologías punteras que se sitúan a la vanguardia en el aprovechamiento del beneficio solar para obtener consumo eléctrico en el hogar: las instalaciones térmicas y los paneles fotovoltaicos. Pese a que ambas se aprovechan de los beneficios que desprende una fuente gratuita e inagotable que procede de la propia naturaleza como es el Sol.

Antes de empezar con las diferencias entre ambos equipos, es necesario recalcar que su gran ventaja reside en la independencia en la red eléctrica convencional que ofrecen, ya que no se conectan al cableado habitual. De este modo, el usuario puede seguir conectado al suministro de gas propano, butano o gas natural. No obstante, en el caso de que se haya dado de baja el servicio, se puede volver a reestablecer el alta a la luz llamando a la compañía eléctrica.

A través de paneles solares, la energía solar térmica y fotovoltaica recogen la radiación del Sol para ofrecer un tipo de consumo. Es ahí donde se produce la primera y principal diferencia entre los equipos de energía pioneros en el mercado.

La propia definición denota la característica más significativa y distintiva que existe entre ambas tecnologías. Por un lado, la energía solar fotovoltaica se determina como un sistema que garantiza el consumo eléctrico del hogar, ya sea de luz, gas y electricidad en cualquier tipo de vivienda; por otro lado, la térmica sirve para climatización de los espacios, es decir, principalmente para la calefacción y el agua caliente sanitaria. Su función, en definitiva, es más concreta y limitada, ya que absorbe el calor que se recoge de la radiación del Sol.La principal diferencia entre ambas instalaciones reside en el modo de almacenaje de la energía. Mientras que la fotovoltaica emplea las baterías como lugar para acumular el suministro para consumir por las noche, las instalaciones térmicas lo guardan en los depósitos de agua.

Diferencias entre la energía solar térmica y energía solar fotovoltaica

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